Descripción
Como relata en su autobiografía La arboleda perdida, Rafael Alberti se sentía desde niño subyugado por las letras del alfabeto, «pero no por su sonido, su significado, sino por su grafía, por la representación visual de las letras que componen cada palabra». En 1972, durante su exilio en Roma, creó la carpeta Il Lirismo dell’Alfabeto, un homenaje al abecedario, de 50 láminas realizadas en las más diversas técnicas de la estampa. A cada letra está dedicado un grabado en color y uno en blanco y negro, ambos firmados y numerados por Alberti. La versión en color está realizada en las técnicas de litografía, serigrafía, xilografía o aguafuerte. La versión en blanco y negro es una serigrafía.






