Cuidado y mantenimiento

Diseñamos objetos para que duren. No para que permanezcan inalterados, sino para que envejezcan bien. Una pátina en el nogal, el amarillamiento de una pantalla de pergamino beige: no son señales de descuido. Son signos de existencia.

Lo que sigue son hábitos sencillos para mantener tus piezas en buen estado. La atención suave y regular basta para la mayoría de los materiales. El resto, el tiempo lo resuelve.

Madera

La madera reacciona al entorno: el calor, la humedad y la luz solar directa la afectan con el tiempo, de modo que vale la pena mantener las piezas alejadas de una exposición prolongada a cualquiera de ellos. Para limpiarla, un paño suave ligeramente húmedo siguiendo el hilo de la madera, y secar enseguida.
Los acabados encerados agradecen una mano de cera incolora una vez al año. Aplícala de forma uniforme por toda la superficie, deja secar y abrillanta con un paño limpio.

Metal

Quita el polvo con un paño seco o un plumero; los abrasivos rayan la superficie independientemente del acabado. Para las manchas, el tratamiento depende del acabado. El metal pintado responde bien a un limpiador no abrasivo o jabón neutro. El aluminio pulido, con agua y jabón neutro (comprueba antes que el jabón sea compatible con metales). Los baños de oro, bronce, níquel y cromo, con un paño de microfibra con jabón neutro o limpiacristales no abrasivo, y secar después. El aluminio anodizado es el más resistente: el agua suele bastar, con jabón neutro como refuerzo.

Cartulina y papel washi

Estas pantallas son delicadas y hay que tratarlas como tal. Un paño seco para quitar el polvo. Para las manchas, una goma blanca sin apretar. Nada húmedo.

Tejido

Para el lino y el algodón, un paño suave o un cepillo levanta el polvo con facilidad. Las manchas responden bien a la espuma seca. Si algo persiste, un paño húmedo en movimientos circulares.
Los tejidos sintéticos (poliéster y nailon) son más sencillos: un paño suave con agua tibia y jabón neutro si hace falta. Con cualquier tejido, evita el amoniaco, los disolventes y los abrasivos.

Alabastro

Un paño suave, ligeramente húmedo, con agua tibia y jabón neutro, haciendo movimientos circulares.

Vidrio y cerámica

Nada que pueda rayar: un paño suave con jabón neutro o limpiacristales, y secarlo enseguida.

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